cómo tomar apuntes

¿Qué hacer para que Matemáticas no sea tu coco?

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Aquello que no te gusta, es tu mayor maestro.

Proverbio Oriental

 

Quejarse sobre lo difícil que son las Matemáticas, no sirve de mucho.  Si eres estudiante de bachillerato o niveles inferiores, y siempre has batallado con esta asignatura, ¿te sería útil, te guste o no, mejorar tu rendimiento en Mate?  Aunque la respuesta sea obvia, muy pocos quieren y trabajan en serio para superar ese común y triste estado de “odio las Matemáticas porque son difíciles”.  Si consideras que es tiempo de hacer algo al respecto, ¿por dónde empezar? A continuación, se proponen una serie de pasos que ayudarán a acelerar tu progreso.

  1. Verifica cuál es tu situación: actitud o aptitud.  Estas palabras suenan casi homófonas pero una simple letra es una gran diferencia.  De hecho es más importante la Actitud, porque se trata de la cara que damos ante los problemas, del coraje y determinación que nos convierten en mejores personas.  La aptitud es propiamente la habilidad.  No hay habilidad que el ser humano no pueda adquirir, a menos que se trate de una discapacidad intelectual o física.  Bien dice ese conocido refrán: “al mal tiempo, buena cara”. 
    El cubo de Rubik prueba más nuestra determinación y la paciencia que la inteligencia

     

  2. Pide ayuda.  Por favor, pide ayuda.  Mucha frustración se puede ahorrar cuando tenemos la asesoría de un guía.  Se trata de contar con la herramienta adecuada.  Cuando no has adquirido las cualidades para el autoaprendizaje, se vuelve indispensable contar con un mentor que pueda orientarte.  En el caso de las Matemáticas, un buen profesor va a tratar de identificar cuáles son tus áreas de oportunidad, es decir, cuáles bases no son sólidas para que puedas construir conocimientos posteriores.  Muchos quieren aprender cálculo cuando no dominan bien el álgebra; otros sufren con el álgebra pero porque no comprenden las fracciones. Busca la asesoría de alguien que pueda identificar tus deficiencias, para corregirlas y verás como el aprendizaje es más sencillo.
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    Si tienes deficiencias en conocimientos previos de Mate, es necesario trabajar en ellos para cimentar mejores bases 

    3.  Asume correr la Milla Extra. Si quieres a un rendimiento que vaya de normal a Extraordinario, no te conformes con sólo hacer lo que el maestro o el instructor pida. ¡Haz más!  Cuando eres tú el que voluntariamente toma papel, lápiz, y libro para hacer ejercicios, estás no sólo fortaleciendo tu aprendizaje, sino que también estás imprimiendo tu propio sello al aprendizaje.  Ese es un premio que no tiene comparación, porque es algo que tú construisté con tu esfuerzo.  Ninguna otra satisfacción es más dulce que el esfuerzo personal.

    Esperamos estas tres ideas hayan mostrado una faceta que puede incidir positivamente en tu crecimiento.  Esto es lo que llamamos “aprender para la vida y no para los exámenes”.  Si bien, el objetivo de ir a la escuela es “sacar buenas calificaciones”, el aprendizaje para la vida es más importante.  Nuestra actitud, finalmente, es la que determina que tan alto volamos.

¿Por qué se suicidó el Cuaderno de Matemáticas?

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Todos queremos que el mundo cambie, pero no cambiamos antes el nuestro.  Y, ¿cómo esperamos que cambie si nosotros no hacem0s nada por ello?

José Saramago

[El título de este escrito se refiere a un chiste.  Si no te lo sabes, el final de esta entrada te cuento cómo acaba :)]

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¡Qué no te pase lo que al cuaderno de matemáticas?

La práctica de escribir un diario es la descripción subjetiva de lo que a una persona le acontece vertido en hojas de papel o de bytes, si es que la llevamos en forma electrónica.  Uno puede escribir lo que quiera, de lo que quiera, y cómo lo quiera contar.  No hay una regla que diga que hay que escribir todo.  Incluso, que deba ser todos los días.  Y quien escribe ahí, encuentra una forma de acomodar sus emociones, sentimientos y aprehensiones de lo que le ocurre en el día a día.

No todos llevamos esa práctica.  Podemos hallar miles de excusas para no llevarla.  Al final, si decidimos tomar un cuaderno y vertir en sus hojas cualquier impresión particular, habremos hecho un desahogo, y nos sentimos mejor, con más claridad para ver con nuevos ojos la vida.

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Un cuaderno de apuntes revela mucho acerca del gusto o desprecio por una asignatura

Tu cuaderno de Matemáticas es también una proyección de los sentimientos que tienes hacia ella. He notado que los chicos que suelen tener gusto por ellas, no solamente, tienen en orden sus apuntes, los embellecen.  Por el contrario, quienes sienten aversión, con frecuencia lo llevan maltratado, rayoneado, con dibujos al margen con los que corren una animación al estilo de una caricatura hecha a la vieja usanza.

De esta observación, ¿qué podemos aprender? Vamos a numerar una serie de recomendaciones, que no sólo te ayudarán para mejorar tu rendimiento con Matemáticas, sino con cualquier materia, cuando hacemos apuntes.

  1. Guarda el Orden y el Orden te salvará.  Llevar el Orden es de hecho, una necesidad humana en todos los aspectos de la vida.  El Orden demuestra educación, limpieza, amor por nuestro entorno y por nosotros mismos.  El Orden en las calles es un indicativo del Progreso de una Nación.  O, ¿será simple y llana coincidencia que las calles de un país de Primer Mundo suelen estar limpias mientras que las de uno en vía de desarrollo son parecidas a un muladar?
  2. No sólo lleves el Orden, ¡embellécelo! Ayúdate con lapices y plumas de colores para resaltar tus notas.  Escribe los ejercicios con variedad policromática.  ¡El mundo no es blanco y negro nada más!

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    Material indispensable para cualquier apunte: ¡colores!
  3. Agrega siempre notas al margen.  Los maestros de Matemáticas no suelen escribir en el pizarrón los datos, tips y detalles finos que llevan a la consecución de un ejercicio.  Generalmente lo dicen mediante comentarios que casi siempre permanecen sin anotar.  Por ello, funcionará de maravilla que dejes un espacio o columna en tu hoja que pueda servir para hacer esa anotaciones, o incluso, por qué no, usar post-it’s que nos permiten anotar esas pequeñas y casi siempre bien importantes observaciones.
  4. Apóyate también con Mapas Mentales e ilustraciones.  Debido a que nuestra mente funciona mejor con imágenes que con cosas abstractas como números y ecuaciones, es conveniente, agregar algún dibujo, aunque sea nada más con el fin “amenizar” el apunte.
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Las ilustraciones al margen, nos ayudan para dinamizar la atención

Espero que estás recomendaciones puedan servirte para crear mejores notas, y que por tanto,  tu progreso sea más armónico, más gozoso.  No hacerlo, definitivamente no ayuda y no es opción.  Si con eso, no mejoran tus notas, porque tienes dificultades para entender a tu profesor, envía un mensaje al formulario debajo de esta entrada, para que recibas información acerca de asesorías personalizadas.  Será un gusto y un honor trabajar contigo.

Y por último, que no te pase lo que le ocurrió al cuaderno de Matemáticas: se suicidó porque estaba lleno de problemas 😉

 

 

 

En Matemáticas, ¡siempre atiende los detalles!

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Dios está en los detalles

Ludwig Mies Van der Rohe

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Atender los detalles no es difícil, se trata de estar concentrado

Atiendes las clases con entusiasmo, o al menos, procuras estar lo más atento posible.  Realizas todas las tareas que deja el profesor.  Llegas al examen y lo haces despacio.  Como acabas rápido, revisas cada ejercicio. Y en la entrega del examen, un horroroso 6 pintado de rojo y encerrado dentro de un círculo grande echa a la borda la ilusión de querer ver ese examen con una calificación perfecta.

Si te ha pasado esto, conoces ese horrible sentimiento.  Conoces la frustración y el coraje, pero sobre todo el enojo contra uno mismo.  Nada sano el asunto.  En tu diálogo interior, te culpas y te das latigazos internos, que lo único que hacen es reforzar el sentimiento y que afianzarán tu desdén y que muy probablemente se volverán a presentar.

Esta situación, antes que otra cosa, es completamente normal y no tiene razón para generar más estrés.  No hay recetas secretas para liberarse de este “mal de detalles”, pero sí ayudará tomar en cuenta algunas filosofías.

1 Cuando ganas, ganas; pero cuando pierdes, en realidad ganas más.  Nuestra cultura enfocada en la competencia, hace el aprendizaje una tarea estresante por el enfoque en “querer ser como el mejor o superior” en vez de respetar los procesos personales.  Nuestra única comparación debe ser nuestro progreso personal.  “Si hoy saque 7, mañana saco 8”, y así sucesivamente.  Aprender en dónde se equivoco uno es una bendición, porque el error enseña y uno sale fortalecido de ahí.  El fracaso es tu mejor mentor, no huyas de él.

2 Vuelve a hacer el ejercicio que salió mal.  De esta forma, estamos borrando el camino que nos condujo a esa falla y corregimos.  Lo que importa es que domines el proceso para llegar a la respuesta adecuada.

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Volver a hacer los ejercicios que salieron mal nos permite aprender de los errores

3 Relájate.  La mejor alternativa para que no aparezcan errores, y comenzar a prestar atención a los detalles es una combinación entre la concentración y la respiración cuando estamos realizando ejercicios.  Cuando prestamos atención a la respiración, nuestra mente se aquieta y puede apreciar con muchas cosas que estando alterados resulta casi imposible.  Un estado mental de serenidad durante el examen nos libera de la desesperación y hace que fluya mejor nuestra inteligencia.

meditacion-para-particulares32Sé quisquilloso.  Si todavía te falta soltura, no desdeñes realizar todos los procedimientos entre una línea del examen a otra.  Si requieres cuatro hojas para hacer un examen que podría necesitar dos, no dudes en pedir las hojas extra. De esta forma no se irán los detalles.    Lo importante es tu avance.  Con la práctica, ya podrás omitir pasos y hacer las operaciones más rápido.

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Todos cometemos errores. ¿Encuentras la falla en este procedimiento?

Todos cometemos errores.  Los maestros cometemos muchos errores, y por ello estamos comprometidos a reconocerlos con humildad y prontitud.  Cometer errores nos hace mejores.  Hay una lectura muy recomendada al respecto, se trata de Crear o morir, de Andrés Oppenheimer, genial periodista de origen argentino.  En esta obra, recalca mucho el hecho de que en nuestras sociedades, al no permitir a las personas que cometan errores en sus procesos formativos, se inhiben las capacidades de innovación y de emprendimientos, que son las fundamentales para crear sociedades libres.  No temas entonces, equivocarte.  Es válido.  Pero más importante aún, es que esa “equivocación” sea un motivo personal de transformación y de hacer las cosas mejor.

Si los errores persisten, te invito a que encontremos estrategias que te ayuden a salir de esa situación.